Iniciativas para rescatar la ancestralidad

29 Enero 2019
Ancestral

Desde la ropa que nos viste hasta la comida que nos alimenta, en ambos elementos hubo una actividad ancestral que acompañó a nuestros antepasados en su elaboración y que ciertamente se ha modificado con el pasar del tiempo. 

Para recordarlas hemos creado Ancestral, una serie que documenta a varias parejas con más de 50 años de casados que aún se dedican a oficios que cada día están en mayor riesgo de desaparecer como los tejidos para ruanas, la preparación artesanal de panela, los tejidos de sombreros, vidrio soplado y música raizal, entre otras prácticas que están amenazadas por la industrialización y la importación de productos.

Pero no solo los sabios ancianos son los que trabajan a diario para asegurar la supervivencia de sus oficios. En otros espacios es posible hallar gente joven que, desde la academia o la práctica misma, ayuda con su conocimiento a la conservación de actividades que ya no son tan populares como en otros tiempos.

En este artículo destacaremos tres iniciativas que protegen nuestras prácticas ancestrales:

Viejas maneras de cultivar

En el corazón de Bogotá existen iniciativas para la preservación de saberes como la Red de Huertas Universitaria ubicada en la Universidad Nacional de Colombia, que consta de varios proyectos ejecutados por docentes y estudiantes de la misma universidad, entre estos uno llamado Saber y Vida.

La red nació tras la creación del Jardín Medicinal de la Facultad de Ciencias Agrariasespacio ideado por el capellán Luís Carlos Bernal Rico, que en últimas motivó a la apertura de las huertas, y que también maneja un enfoque ancestral para sanar la mente y el cuerpo, apreciando lo que brota de la tierra: "Allí cultivamos plantas medicinales como el ajenjo, útil para los dolores de estómago, también yerbabuena, romero, lengua de vaca que a propósito es útil para el cuidado del cabello, también cultivamos dientes de león que son recomendados para curar el hígado,  simplemente utilizando sus raíces en las ensaladas", comentó Bernal.

Por otro lado, la red de huertas tiene un enfoque ancestral con Saber y Vida que hace énfasis en las técnicas de cultivo de los antepasados. De acuerdo a Valentina Castaño Hoyos, miembro de la red, el enfoque en el proyecto Saber y Vida "es completamente ancestral, nosotros no seguimos los tiempos del calendario gregoriano, sino los ciclos de la luna". 

Según Castaño, quien además es estudiante de Maestría en Enseñanza de las Ciencias, esto de los tiempos lo han venido aprendido de comunidades uitoto, arhuaco, pastos, pijaos, muisca, misak (guambianos), wayúu entre otros, quienes también participan en la red de huertas

Inclusive Gloria Muñoz Pakateque, líder del proyecto Saber y Vida, hizo hincapié en que la conexión ancestral más fuerte con estas comunidades nace de una triada que consta primero del cuerpo, segundo de la mente y tercero del espíritu: "En la vida cotidiana creemos que solo con la mente y el cuerpo podemos llevar nuestra vida normal, pero no, lo importante es fortalecer el espíritu para tener esta triada en armonía". 

Una de las prácticas que llevan a cabo en el proyecto es la milpa, un sistema ancestral de siembra que involucra el policultivo, es decir, un apoyo recíproco entre plantas de diferentes especies que van creciendo ayudadas por la coexistencia entre ellas mismas. 

"Sembramos el maíz, pero al tiempo frijol, este se enreda en la planta y sus raíces tienen unos nódulos que tienen la capacidad de fijar nitrógeno. A su vez sembramos calabazas, una planta rastrera que protege al frijol de los rayos del sol", aseguró Castaño, quien enfatizó sobre diferencia de esta práctica comparada con la agricultura moderna, la cual está basada en monocultivos donde la asociación entre plantas es nula.

Tan cierto es esto que una de las anécdotas más recordados por el capellán Bernal fue un milagro: "Una vez, en tiempo de vacaciones el Jardín Medicinal estuvo cerrado por dos meses, creí que al volver todo estaría marchito. Pero cuando abrí, vi que todas esas plantas que llamamos 'maleza' estaban protegiendo plantas de caléndula, sauco, arbustos de papayuelo y tabaco". 

Otra práctica ancestral comentada por Castaño es el huerto circular, técnica que "es una práctica que viene de los muiscas y consiste de una vara que va en el centro del cultivo y está se va ampliando en forma de espiral, como si fuera un compás natural emergiendo y es muy típico en los pijaos". Esta particular manera de cultivar favorece que los policultivos germinen y prosperen rápidamente, lo que le da ventaja sobre la siembra lineal que se usa en los monocultivos.

Este concepto circular también es aplicado a las reuniones donde se comparten experiencias: "El círculo es esencial en nuestras prácticas, porque nos permite hacer un diálogo de saberes en el que todos somos iguales, mientras que una reunión de forma cuadrada genera jerarquías en las que unos están sobre otros, cambiando completamente la intención de compartir ideas en comunidad", comentó el profesor Andrés Sicard, docente asociado de laFacultad de Artes de la Universidad Nacional.

Sumado a esto hay una práctica ritual entre los miembros de esta red de huertos que consiste en un círculo de palabras que se hace todos los jueves, donde se seleccionan semillas y se les atribuyen significados simbólicos a cada una como la abundancia, la familia y la colectividad. Todo esto con el fin de conectarse con la naturaleza y tener como enseñanza cultivarse uno mismo.

Para profundizar más sobre el tema puedes escuchar el programa Voces Ancestrales, un programa especializado en difundir y rescatar los saberes y costumbres tradicionales de la cultura indígena. 

Ciencia para la ancestralidad

Además de gente preocupada por rescatar prácticas ancestrales, también hay iniciativas que nacen de la preocupación por la posible desaparición de las lenguas nativas y los saberes que vienen con ellas.

Aparte del español, en Colombia existen lenguajes indígenas que luchan por conservarse. Según informes del mapa sonoro de lenguas ancestrales, en Colombia existen 74 lenguas nativas de las cuales 12están diagnosticadas en peligro de extinción. 

Dada la problemática han surgido iniciativas con aplicaciones que intentan aproximarse a rescatar aspectos estéticos y ancestrales de algunas regiones del país. Por ejemplo, el proyecto Saber Ancestral Indígena (SAI) hizo cuatro plataformas donde mezclacuentosjuegos interactivos y narrativas ancestrales .

Una de ellas se llama Objetos Escondidos, que utiliza 120 artefactos ancestrales como hilo narrativo para sobrepasar niveles y superar retos en diferentes espacios del territorio nacional. 

Otras dos versiones de esta app son los Cuentos  Mágicos de los Ancestros que están enfocados al respeto entre la comunidad y los animales. Vale la pena destacar que esta narración también se apoyó en 24 relatos que incluyen a las comunidades wayúu, zenú, embera, cubeo, okaina, wounan entre otras.

Según la experta en gamificación y revitalización de lenguas ancestrales en espacios digitales, Mayra Alejandra González, de la Maestría en Periodismo y Comunicación Digital de la Universidad de la Sabana: "Este tipo de iniciativas tecnológicas sobre la ancestralidad son necesarias para dar a entender la importancia de los oficios ancestrales, sin embargo no es suficiente porque la crisis del lenguaje ancestral debe ser liderada por el Estado, no por el sector privado". 

Iniciativas desde la investigación científica

Otra iniciativa de corte académico para conservar las prácticas ancestrales nace de la etnomatemática. Según un estudio de la Universidad de los Andes, "laetnomatemática nace de la imposibilidad de las matemáticas y la antropología de explicar las prácticas matemáticas de grupos sociales bien diferenciados".

Aunque suena bien complejo este concepto, lo que quiere decir es que las matemáticas no logran diagnosticar (a través del número) problemas sociales y culturales con su metodología de investigación, mientras que la antropología se ampara más en métodos cualitativos que no resuelven los problemas matemáticos de los grupos sociales, así que la etnomatemática lo que hace es fusionar ambas para que se complementen.

Por ejemplo, el matemático Armando Araoca Araújo realizó en una tesis de grado una investigación exhaustiva sobre el análisis geométrico de las mochilas arhuacas, donde se caracterizaron figuras tradicionales que muestran su significado ancestral mediante la importancia simbólica.

Su iniciativa académica radica en enseñarle esta geometría ancestral a los jóvenes de las comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta. Según él "la propuesta de enseñanza de matemáticas, no les ha permitido al indígena arhuaco, tanto estudiantes como profesores, construir la capacidad de formalizar y pasar de sus representaciones matemáticas al dominio del nivel formal que identifica las matemáticas occidentales".

En esta misma línea existe otro estudio similar hecho por Christian Camilo Fuentes Leal de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, donde documenta actividades matemáticas en la creación de cestería artesanal en el municipio de Guacamayas, Boyacá.

Allí examinan las formas geométricas y colores de canastos, fruteros, papeleras, cestas, centros de mesa y portavasos. Aquí examinan las formas de las espirales, divisiones de circunferencias y la influencia simbólica de las flores en los tejidos ancestrales.

"Hay diseños basados en la realidad floral de la comunidad que está presente constantemente en las artesanías, los cuales son copiados de la flora del sector" aseguró Christian Camilo Fuentes Leal en su estudio académico. 

Hay muchas formas y cosas por enumerar de nuestra herencia ancestral y tanto ha sido el auge para entender las prácticas sociales que en Colombia desde 1980 aplican la etnomatemática para comprender las distintas manifestaciones de la cultura.

Según el estudio de la Universidad de los Andes fueron tres colombianos bogotanos los pioneros en este nuevo modelo de estudio: Germán Mariño, Guillermo Páramo y Victor Samuel Albis. Gracias a la constancia de esta iniciativa en esta ciencia, Colombia hace parte de la Red Latinoamericana de Etnomatemática (RELAET). 

Artesanía ancestral a nuestros días

Labrar objetos artísticos en plata, oro u otros metales preciosos es un oficio ancestral que se viene haciendo desde antes que los españoles conquistaran América, por ello es que los ceramistas de la actualidad tienen un gran respeto por la historia prehispánica.  

Así mismo, Diego Añez, ingeniero industrial experto en cerámica prehispánica con más de 25 años de experiencia en el tema, comentó en una entrevista a Artesanías de Colombia que la orfebrería es “elaborada por las comunidades indígenas que han heredado saberes, tradiciones y técnicas a partir de legados de miles de años, e incluso, desde antes de la conquista española se tiene el conocimiento de yacimientos arqueológicos en los que se encontró cerámica de hace 2 mil y 3 mil años antes de Cristo”. 

Respecto al tema ancestral Añez aseguró que "cuando obtenemos una pieza de cerámica indígena, contamos con un objeto que lleva consigo saberes ancestrales que se han transmitido de por vida entre las comunidades y que, de una u otra forma, le han dado el paso a las demás clases de cerámica con las que hoy contamos". 

Y es que con tanta tradición y legado prehispánico, todavía hay pueblos en Colombia donde esta práctica es una de las mejores herencias. 

Por ejemplo en Ráquira, Boyacá, las creaciones artesanales de cerámica son muy distinguidas, tanto que gran parte de la población ve en las artesanías un oficio estable para hacer negocios. Tanto ha sido el impacto de estas técnicas que, según Artesanías de Colombia, "el 80% de sus más de 13 mil habitantes se dedican al trabajo de la cerámica para la elaboración de vasijas". 

Entre las técnicas que fortalecen este ofício de la cerámica está el torneadoel apretón y el moldeadosiendo esta última una técnica prehispánica que se ha transmitido por generaciones y que cumple una función especial ya que permite darle forma al material con el que se crean las artesanías de este lugar, hechas de arcilla y arena del río. Estos datos pueden ser consultados en este documento del Ministerio de Cultura.

Esta tradición se ha establecido gracias a la primera Escuela de Cerámica en Ráquira que se fundó en 1936. Según informes del Ministerio de Cultura, "esta escuela trató de innovar en la producción con moldes y con nuevas formas, como ceniceros con cabeza de indio Piel Roja, vajillas de té y café y materas con forma muisca. 

Años después en 1973 se creó el Centro Artesanal del Municipio de Ráquira con el fin de mirar alternativas comerciales para los habitantes que encontraron allí un empleo donde podían aprender con diversos talleres dictados por Artesanías de Colombia.

Otro lugar de Colombia que saca la cara por su calidad en la orfebrería es La Chamba, Tolima, está ubicado a 14 km de El Espinal. Según Artesanías de Colombia, "desde hace más de 300 años los pobladores de este corregimiento se han dedicado a la alfarería y sus conocimientos han pasado de generación en generación". 

Entre las piezas más tradicionales de este territorio es la múcura, un recipiente mediano que la mayoría delos colombianos usamos para comer ajiaco u otras sopas. Pero tradicionalmente se usaba para recoger agua y otros líquidos.  

El significado de su redondez, según Artesanías de Colombia, es porque esta pieza "es una representación de la figura femenina, resaltando a la mujer en estado de embarazo". 

Frente a esta afirmación, Chacón dijo que son hipótesis que podrían ser ciertas, debido a que varias de las piezas orfebres tienen una inspiración en la fertilidad, pero no solo humana, también de la tierra, el agua y demás elementos vitales de la naturaleza. 

Así las cosas, si te interesó bastante el tema de la orfebrería en Colombia puedes ampliar tus conocimientos con este texto sobre la orfebrería prehispánica de nuestro país.

Estas son solo algunas iniciativas que ayudar a preservar conocimientos que han aguantado el paso del tiempo. 

Contenido tomado de Señal Colombia